La oftalmología y la cirugía ocular en Shiraz gozan de una reputación distinguida en Irán y en el Medio Oriente. La ciudad ha obtenido un amplio reconocimiento gracias a la excepcional experiencia de sus oftalmólogos, liderados notablemente por el difunto Profesor Ali Asghar Khodadoust.
A lo largo de los años, estos especialistas se han consolidado como algunos de los mejores en Irán y a nivel mundial, ofreciendo servicios integrales de diagnóstico, tratamiento y cirugía en diversas subespecialidades a pacientes de todo el mundo, especialmente del Medio Oriente. Cabe destacar que su experiencia abarca áreas como el trasplante de retina y córnea, la corrección visual, la cirugía de cataratas, los procedimientos para el glaucoma, entre otros.

En el país de los ciegos, el tuerto es rey.
Los hospitales oftalmológicos de Shiraz cuentan con equipos médicos de última generación, que superan a los de muchos países desarrollados. Además de los avances ya mencionados, Shiraz ha sido pionera en la implementación de tecnologías innovadoras, incluido un dispositivo para trasplante de córnea que funciona sin suturas.
Muchas de estas tecnologías, que aún se encuentran en fase experimental en otros países, ya están en uso activo en Shiraz, como lo demuestra el segundo dispositivo de Femto LASIK.
El glaucoma es una afección que afecta los ojos con el envejecimiento, caracterizada por la acumulación de líquido en la parte frontal del ojo, lo que provoca un aumento de la presión y daño progresivo al nervio óptico. El tratamiento inicial generalmente incluye medicación y procedimientos con láser; sin embargo, si estos resultan ineficaces, se recomienda la cirugía de trabeculectomía.
Esta intervención quirúrgica ocular tiene como objetivo reducir de manera significativa el líquido intraocular, minimizando el daño al nervio óptico. Lo logra mediante la creación de una nueva vía para que el líquido salga del ojo de forma más eficiente, facilitando su reabsorción por los tejidos circundantes del ojo.
La trabeculectomía es una cirugía ambulatoria que se realiza en un centro especializado en oftalmología, con el ojo anestesiado y el paciente posiblemente despierto. El cirujano reduce la presión ocular drenando el exceso de líquido, y el procedimiento suele durar aproximadamente una hora. Los pacientes pueden regresar a casa el mismo día, aunque necesitarán ayuda para el transporte.
La trabeculectomía tiene una tasa de éxito a largo plazo de aproximadamente el 90 %, y dos tercios de los pacientes ya no necesitan medicación después de la cirugía para controlar la afección.
El tiempo de recuperación varía, pero la mayoría de los pacientes se recupera en un período de 3 a 6 semanas. Los pacientes pueden reanudar labores ligeras dentro de una o dos semanas si la presión ocular se normaliza. Actividades diarias, como leer y usar dispositivos electrónicos, pueden retomarse poco después de la cirugía.
Una visión clara y saludable depende de una córnea que esté lisa e intacta. Afecciones como cicatrices, inflamación o daño en la córnea pueden alterar el enfoque adecuado de la luz en el ojo, provocando visión borrosa. Si los intentos de sanar o reparar la córnea no tienen éxito, un oftalmólogo puede recomendar un trasplante de córnea.
Durante este procedimiento, la córnea dañada se sustituye por una córnea sana y transparente obtenida de un donante humano. Los trasplantes de córnea, como cirugía ocular, pueden adoptar diversas formas, incluyendo la sustitución únicamente de las capas anterior y media, únicamente de la capa interna, o, en ciertos casos, de toda la córnea.
Los procedimientos de trasplante de córnea pueden realizarse con anestesia local o general, y los pacientes pueden regresar a casa el mismo día o al día siguiente. Durante la intervención, se extrae un fragmento circular de la córnea dañada en el centro y se reemplaza con la córnea donada.
Los trasplantes de córnea son muy comunes, con tasas de éxito generales que superan el 90 % al cabo de un año y el 74 % a los cinco años.
La recuperación inicial abarca de una a tres semanas, durante las cuales el cuidado cuidadoso del ojo tras el trasplante es crucial, según las indicaciones del cirujano. El tiempo de restauración de la visión varía, pudiendo ir de semanas a meses, dependiendo de la enfermedad subyacente y de la respuesta individual del organismo.
En circunstancias normales, seis músculos colaboran para coordinar la alineación de ambos ojos. Sin embargo, las personas con estrabismo presentan dificultades en estos músculos, lo que provoca la incapacidad de mantener una posición ocular normal. La cirugía de estrabismo consiste en modificar la longitud o la posición de los músculos oculares, garantizando que los ojos se alineen correctamente. Este procedimiento tiene como objetivo restaurar la visión óptima y la percepción de profundidad.
La cirugía de estrabismo suele ser un procedimiento ambulatorio que dura entre 30 minutos y dos horas. Se abre una membrana que cubre los músculos oculares y se ajusta cada músculo para corregir la desalineación de la visión. Por lo general, los pacientes necesitan aproximadamente una hora para despertar de la anestesia.
Las tasas de éxito varían según la edad, disminuyendo del 85-88 % en personas menores de 50 años al 73 % en adultos mayores de 50 años. En los niños, la tasa de éxito quirúrgico es de aproximadamente 86 %, y algunos pueden necesitar una segunda cirugía para lograr resultados óptimos.
El tiempo de recuperación depende de la magnitud del procedimiento. La mayoría de los pacientes puede reanudar sus actividades normales en uno o dos días, experimentando molestias leves, hematomas e inflamación. La recuperación completa, incluyendo los cambios en la alineación ocular, suele tardar aproximadamente seis semanas.
Un chalazión es un bulto rojizo que se desarrolla gradualmente en los párpados debido a la obstrucción de una glándula sebácea. Por lo general, estos bultos están inflamados sin que exista una infección real, aunque en algunos casos pueden infectarse.
Si bien muchos chalaziones se resuelven aplicando compresas tibias, algunos pueden requerir tratamiento médico o drenaje quirúrgico. El procedimiento quirúrgico consiste en realizar una pequeña incisión en el bulto, a través de la cual el médico drena el líquido y elimina el material acumulado dentro del nódulo. Por lo general, no se necesitan puntos de sutura para este proceso.
La cirugía de chalazión es un procedimiento breve que se realiza en consultorio y dura entre 15 y 20 minutos. El médico administra un anestésico local, realiza una pequeña incisión en el bulto, drena el líquido y elimina el material acumulado sin necesidad de suturas.
La cirugía de chalazión es altamente efectiva, con una tasa de éxito que supera el 85 %.
La recuperación es relativamente corta, ya que la incisión quirúrgica sana en 7 a 10 días. Los moretones o la inflamación pueden persistir hasta dos semanas, por lo que se requiere precaución para evitar lesiones en el ojo. La desaparición del bulto y el enrojecimiento puede tardar hasta un mes.
La cirugía oculoplástica se realiza para modificar la zona dentro y alrededor del ojo, y se emplea comúnmente para corregir o tratar un problema médico o una lesión, o bien por motivos estéticos. Esto incluye procedimientos quirúrgicos que involucran los párpados, las estructuras óseas que rodean el ojo y el sistema del conducto lagrimal.
El uso de una prótesis ocular puede mejorar la apariencia estética de las personas que han perdido un ojo debido a lesiones o enfermedades como cáncer, infecciones o glaucoma. En los casos en que es necesaria la extracción quirúrgica del ojo, se recomienda generalmente la colocación de una prótesis ocular.
Este implante ayuda a mantener el funcionamiento normal del párpado. Durante el procedimiento, el médico conecta los músculos que antes controlaban el ojo natural a un implante ocular colocado de manera permanente en la órbita. Este implante ocular sirve como soporte para la prótesis ocular que se coloca sobre él.
Seccionando el nervio óptico y los músculos oculares, se reemplaza el globo ocular por un implante con forma esférica, y los músculos se reinsertan en dicho implante. Tras la cicatrización, se puede colocar la prótesis ocular sobre el implante.
Aproximadamente el 98 % de los pacientes con una prótesis intraocular obtiene un resultado exitoso.
La cicatrización tarda de seis a ocho semanas en la mayoría de los pacientes, y la prótesis ocular se coloca una vez finalizada la recuperación.
El desprendimiento de retina es una condición grave en la que la fina capa de tejido llamada retina se separa de su posición habitual. Esta separación provoca la falta de oxígeno y nutrientes para las células retinianas provenientes de los vasos sanguíneos, lo que puede llevar a la pérdida de visión en el ojo afectado si no se trata.
La intervención quirúrgica suele ser la solución esencial para tratar desgarros, agujeros o desprendimientos de retina. Las técnicas quirúrgicas empleadas en estos casos incluyen suturar un fragmento de material de silicona sobre la zona afectada, inyectar aire o gas para presionar el agujero contra la pared ocular, y drenar y reemplazar el líquido dentro del ojo.
La técnica quirúrgica elegida depende de la gravedad del desprendimiento. Entre las técnicas más comunes se encuentran la sutura de material de silicona, la inyección de aire o gas, y el drenaje y reemplazo del líquido ocular.
La cirugía de desprendimiento de retina tiene una tasa de éxito de aproximadamente el 90 %, aunque en algunos casos puede ser necesaria más de una intervención.
La recuperación de la visión ocurre durante varias semanas o meses después de la cirugía, y la recuperación completa no es inmediata. Se requiere tiempo para que la retina se restablezca por completo.
Dentro de nuestros párpados existe una pequeña abertura por la cual las lágrimas, producidas durante el parpadeo normal, se drenan. Posteriormente, estas lágrimas fluyen hacia un conducto pequeño y luego hacia una zona más amplia conocida como saco lagrimal, situada entre los ojos y la nariz.
Ocasionalmente, estos conductos pueden obstruirse por diversas razones. La dacriocistorrinostomía (DCR) es un procedimiento quirúrgico diseñado para establecer una nueva vía de drenaje de las lágrimas. Esta cirugía puede realizarse mediante un abordaje externo o mediante un procedimiento mínimamente invasivo.
La cirugía de DCR puede ser externa o endonasal, y generalmente dura entre 30 minutos y dos horas. La DCR endonasal presenta una mayor tasa de éxito (90-98 %) en comparación con la DCR externa (83-85 %).
La mayoría de los pacientes puede regresar a casa el mismo día, con sangrado leve y fatiga que duran entre 1 y 2 días y entre 1 y 2 semanas, respectivamente. Los síntomas postoperatorios, como el flujo sanguinolento, suelen desaparecer en pocos días. Se debe evitar levantar objetos pesados durante 7 a 10 días.
La retinopatía diabética, una complicación asociada con la diabetes, afecta negativamente a los ojos al provocar el deterioro de los vasos sanguíneos en la retina. Esta alteración puede causar filtración de líquido en la parte central de la retina o el crecimiento de vasos sanguíneos anormales en su superficie, lo que puede derivar en hemorragias y cicatrices que comprometan la visión central y periférica.
Una de las opciones de tratamiento más comunes y efectivas para esta condición es la inyección de medicamentos directamente en el ojo. La fotocoagulación con láser, una técnica bien establecida para la retinopatía diabética, utiliza energía lumínica intensa para tratar problemas como los vasos sanguíneos retinianos con fugas o para estimular la reducción de vasos anormales.
La fotocoagulación con láser, que emplea energía lumínica intensa, dura solo unos minutos, y los pacientes pueden regresar a casa posteriormente.
La fotocoagulación con láser reduce el riesgo de pérdida visual grave entre un 60 y un 73 % en dos años, y se pueden requerir sesiones adicionales según la gravedad de la condición.
La recuperación completa tarda varias semanas, y es necesario usar gafas de sol debido a la dilatación de los ojos. Mantener niveles estables de glucosa en sangre es fundamental para el control a largo plazo de los síntomas.
La proptosis se refiere a la protrusión de uno o ambos ojos más allá de su posición normal, como resultado de un aumento del contenido del espacio orbital dentro de la anatomía ósea habitual, lo que provoca el desplazamiento hacia adelante del ojo. Los ojos saltones, a menudo asociados con problemas de tiroides, pueden tratarse con medicamentos orales e intravenosos.
También se emplea la intervención quirúrgica para el manejo de la proptosis, que consiste en la extracción del tejido problemático responsable de esta condición, junto con la reparación de los músculos oculares.
La descompresión orbitaria endoscópica se realiza a través de las fosas nasales, mientras que la descompresión orbitaria lateral requiere una incisión en la piel.
La recuperación tarda entre 7 y 10 días, y se recetan analgésicos para controlar las molestias durante los primeros días.
Un pterigion es un crecimiento benigno de la fina membrana mucosa que se extiende más allá de la córnea. El tratamiento puede no ser necesario si la lesión no presenta síntomas. Sin embargo, si comienza a causar problemas de visión que afectan las actividades diarias, puede ser necesario extirpar el pterigion.
Durante la cirugía de pterigion, se extrae la lesión de la superficie del ojo y se utiliza un pequeño fragmento de piel tomada de debajo del párpado para cubrir el área de la que se retiró el pterigion.
La cirugía de pterigion dura entre 30 y 45 minutos, y las diferentes técnicas presentan tasas de recurrencia variables.
La recuperación puede durar de semanas a meses, y después de la cirugía se coloca un parche ocular para prevenir infecciones y reducir las molestias.
El queratocono es una enfermedad ocular progresiva caracterizada por el adelgazamiento gradual y la transformación de la córnea, normalmente redonda, en una forma cónica. Esta córnea cónica distorsiona la entrada de la luz en el ojo, provocando visión borrosa o deformada.
El cross-linking corneal, abreviado CCL, es un procedimiento diseñado para fortalecer la córnea debilitada debido al queratocono, a la cirugía LASIK u otros trastornos corneales. Si se realiza en las etapas tempranas, el CCL puede mejorar la forma de la córnea, lo que resulta en una visión más clara y una mayor probabilidad de poder usar lentes de contacto de manera efectiva.
El CXL consiste en aplicar vitamina B2 y luz ultravioleta controlada para detener la ectasia corneal.
El CXL consiste en aplicar vitamina B2 y luz ultravioleta controlada para detener la ectasia corneal.
Después del CXL con técnica Epi-off, las molestias oculares duran entre 5 y 7 días, siendo necesario tomar aproximadamente una semana de descanso laboral. Es común experimentar incomodidad en la superficie del ojo durante los primeros meses tras la mayoría de las cirugías oculares.
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